El silencio de los que menos tienen

Las mentiras de "El silencio de otros"
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Khalil Gibran El silencio es el gran arte de la conversación. William Hazlitt El silencio es el muro que rodea a la sabiduría. François De La Rochefoucauld El silencio es el signo de la sabiduría y la locuacidad es señal de la estupidez. Pedro Alfonso El silencio es el sol que madura los frutos del alma.

Maurice Maeterlinck El silencio es infinito como el movimiento, no tiene límites. Para mí, los límites los pone la palabra. Marcel Marceau El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía. Gilbert K. Confucio El silencio no es la ausencia de sonido, es otra clase de sonido, aprendamos a escuchar y disfrutemos si es posible de ello.

JJ Brotons En almoneda ten la boca queda. Proverbio español En boca cerrada no entran moscas. Proverbio español En la duda, ten la lengua muda. Mario Benedetti La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.

  1. 2 Comentarios;
  2. El disparate nacional: Del fraude de la Transición al desastre de ZP (Volumen independiente nº 1).
  3. Sentimientos y pasiones: Los sueños existen!
  4. La elección final (Las tejedoras de destinos 3).
  5. El silencio de los intelectuales de Madrid, por Borja de Riquer i Permanyer.
  6. Muerte en Montevideo: El extraño camino del amor.

Friedrich Nietzsche La primera virtud es la de frenar la lengua; y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse. Catón La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos transcurre amenamente. Erasmo de Rotterdam Los silencios no prestan testimonio contra sí mismos. Abraham Lincoln Me arrepiento muchas veces de haber hablado, nunca de haber callado. Xenócrates Mi arma mayor es la plegaria muda. Píndaro Nadie predica mejor que la hormiga, y no habla.

Maurice Maeterlinck No sé quién ha dicho que el gran talento no consiste precisamente en saber lo que se ha de decir, sino en saber lo que se ha de callar. Requiere también que la persona quiera comprender su herida y actuar. Una buena resiliencia empieza en la infancia, cuando de pequeños ha habido un entorno afectivo que nos permite sentirnos protegidos, seguros, cuando se ha conocido el buen trato. Una cosa que deben tener en cuenta las organizaciones no gubernamentales es que no pueden asumir las responsabilidades que son del Estado y resolver problemas que lo eximan de sus obligaciones.

El poder del silencio

A mi esposo lo asesinaron delante de mí; tengo un hijo desaparecido, ellos se lo llevaron. A mí me violaron, y a mis dos hijas. Mi nieto mayor es producto de esas violaciones. Tuvimos que desplazarnos, dejar todo, las cosas, los animales, la casita, todo. Nos vinimos con lo que teníamos puesto.

A pesar de tanto tiempo sigo con hemorragias y me duele, pero tengo que trabajar para poder comer, aunque a veces también pasamos hambre. Las teorías del trauma se quedan cortas, porque lo que ocurre es un arrasamiento de la persona en todas sus dimensiones. La sociedad les niega su dolor, a veces de manera institucionalizada y organizada. Y unido al dolor de la violencia sexual adecida, la mayoría de las víctimas debe enfrentar otros dolores: la tortura, la muerte y la desaparición de seres queridos, el secuestro y el desplazamiento forzado. Para las sobrevivientes de la guerra, nunca antes la muerte había sido tan cotidiana y su presencia tan palpable, pero a la vez, nunca antes se había enaltecido tanto al silencio tras la muerte.

Y se vuelve rutinaria la convivencia con los rastros del crimen y con las huellas de la sangre, hasta que, incluso, dejan de verse.

Los beneficios que tiene estar en silencio (al menos 5 minutos al día)

El dolor es una cosa bestial y feroz, trivial y gratuita, natural como el aire. Estos sobresaltos no son el dolor propiamente dicho, son instantes de vitalidad inventados por los nervios para hacer sentir la duración del dolor verdadero, la duración tediosa, exasperante, infinita del tiempo-dolor.

Llega un momento en que se prefiere la crisis del grito a su espera.

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Llega un momento en que se grita sin necesidad, con tal de romper la corriente del tiempo, con tal de sentir que ocurre algo, que la duración eterna del dolor bestial se ha interrumpido por un instante —aunque sea para intensificarse— Pavese , El acompañamiento de víctimas exige entonces el acompañamiento del dolor, la comprensión del silencio y el respeto por el sufrimiento ajeno. Es entonces que hay que estar atentos a no querer, por nuestra propia comodidad, negar el dolor de ellas, ocultarlo tras el discurso o presionar el entendimiento.

Hay también violencia en la memoria, y recordar el dolor puede ser volver a sentirlo. Es evidente que tras la palabra se logra dar nuevos significados a los recuerdos, y que las palabras, como símbolos, pueden reparar. Pero los tiempos para apaciguar el dolor son los tiempos de las víctimas, no los nuestros. La agresión física es igualmente psíquica, pues no se da una sin la otra.

Últimas noticias

En muy poco tiempo no solamente sacude la escena cultural de París, sino también los cimientos de la misma literatura. Sus palabras encienden la mecha, y de nuevo todos nos vemos envuelto en el ruido. De cara a las estrellas Otro caso que me interpela es el del autor norteamericano J. Log in. Al igual que el escribiente Bartleby, inspirado a su vez en Bouvard y Pécuchet , el autor no sería otro que quien redacta las historias contadas por alguien, un familiar. Gracias a él, los autores pueden seguir añadiendo libros a la memoria literaria. Realización: Havana Laffitte.

Y la agresión sexual potencia las otras dos. Hay trastornos del sueño, del apetito, en el vientre, cólicos, dolores de cabeza y, con frecuencia, ideas e intentos de suicidio. Son, en todo caso, dolores de almas heridas. La profundidad se esconde en la superficie de las cosas, por lo que la piel de las mujeres víctimas también hace parte del fracaso. El derecho al goce parece terminarse tras la violación.

Vuelven a sentirse lindas. Existe de nuevo la esperanza del deseo y del amor. Y cuando ellas optan por las caricias, parecería que el camino no tiene reversa. Pero su uso debería ser libre, y a las víctimas debemos reconocerles su libertad de valerse de la palabra o del silencio. Tanto el Estado como sus autoridades dudan de la falta de palabras de las víctimas.

YUUS - ANTES (Audio) Prod. JakV

Ven en el silencio una forma de ocultar la verdad; en el llanto excesivo, una forma de manipulación, y en las contradicciones, la confesión de la mentira. Y es que la administración de justicia es incapaz de considerar los silencios, los llantos y las contradicciones, porque el Derecho se basa en la objetividad, la serenidad, la racionalidad, la imparcialidad. Pero la violencia sexual no es objetiva, serena, racional, ni imparcial, y sus víctimas tampoco pueden serlo.

El lenguaje nunca es inocente: las palabras tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las significaciones nuevas. La escritura es precisamente ese compromiso entre una libertad y un recuerdo Barthes , Y es un enorme atrevimiento, pues a pesar de los estudios feministas, de los avances —a paso de tortuga— de las legislaciones, de los numerosos acuerdos internacionales, de los estudios de género, de la psicología, de la antropología, de las organizaciones y los movimientos de mujeres, la violencia sexual sigue instalada en el silencio de las víctimas, un silencio afianzado por la vergüenza y la culpa, que no deberían ser sentimientos de la víctima, sino del victimario.

El silencio de los victimarios no se cuestiona, no se les presiona a hablar de sus delitos sexuales, de los detalles con que instalaron el horror en el cuerpo de sus víctimas. No sabe cómo me duele hablar de eso. Es volver a sentir lo mismo, pero a la vez siento un alivio. Es como quitarse un peso y la siguiente vez que uno vuelve a hablar como que duele un poquito menos. Consultan por cualquier otra cosa, y es nuestro deber estar atentas a escuchar el silencio, a indagar estos hechos, si sospechamos que pudieron haber ocurrido, si algo en sus relatos nos permite inferirlos.

Las agresiones sexuales que cometen los actores armados, legales e ilegales, en la guerra, se dan luego de haber sometido a las víctimas a una situación de militarización de sus vidas, imponiendo modelos machistas fuertemente asociados al temor, al control, a las armas, a la coacción y a la fuerza. Ante esta nueva situación de la vida de las mujeres, la violencia por parte de actores armados confirma la vivencia milenaria de su debilidad, su vulnerabilidad y su impotencia. En estos casos, el silencio de las víctimas es mucho mayor, porque hablar significa poner nuevamente en riesgo sus vidas y las de sus familias.

Aquí se exige, entonces, para quienes trabajamos con las mujeres y por sus derechos, una escucha que debe llegar casi a la filigrana, de manera que cualquier sospecha, cualquier inferencia, se convierte en un deber nuestro de indagar, sin juzgar, sin hacer parte de la imagen del dedo que señala, sin entrometerse. Respetando el tiempo de las víctimas, sus silencios tanto como sus palabras. La pérdida de memoria no es una represión propiamente dicha, es una defensa para no recordar lo que ha dolido tanto.

Y es que el Estado no deja espacio para ver el cuerpo, no pregunta por las depresiones, por la autoestima, por los suicidios. Hay violencia en la memoria, cuando recordar obliga a que la persona vuelva a sentir el dolor de lo ocurrido.

Ulises y el silencio de las sirenas

Es frecuente que haya contradicciones en sus relatos, dificultades para precisar tiempos, espacios, rostros. Puede repararse una cosa, no una persona. Pero, por sobre todo, solamente la víctima puede determinar, desde su dimensión moral, el alcance de la reparación del daño ocasionado a su patrimonio subjetivo Orjuela Qué capital rehabilita el equilibrio interior.

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La reparación opera entonces sobre los símbolos. Y el desagravio debe operar también sobre los colectivos, sobre las comunidades. Y también en el reconocimiento de su dolor, no en su neutralización. No en considerar que hay víctimas de primera y de segunda categoría. Una víctima repara cuando se reconcilia, primero, consigo misma, luego con su entorno y luego con la sociedad.

La verdad debe posarse sobre la dignidad de las personas que vivieron esa verdad, que la padecieron. Es la recuperación de la dignidad lo que restituye la humanidad de las mujeres que han sido violentadas. Los símbolos deben apuntar a la dignidad y a la fuerza de las víctimas, no a su debilidad o a su precariedad. Deben estar en contra de la compasión que ofende a las víctimas, y al lado de su valor y de su integridad.